Ya me han dicho varias personas, que ya era tiempo de postear de nuevo, despues de las navidades. Si no lo he hecho antes no sólo ha sido por falta de tiempo, sino tambien por falta de ideas. Y ahora se me acaba de ocurrir una, aunque me hubiera gustado que fuera una buena historia, pero por desgracia, no lo es.Esta semana, el martes para ser mas exactos, cuando llevaba a mi hijo Daniel a la guardería, de pronto oigo unas voces de las vecinas gritándome que no subiera con el niño, que no lo llevara a la guardería. Yo me alarmé bastante, ya que, de la forma (a voces) en que me lo estaban diciendo, no era para menos. Yo, con el susto, me lié tambien a voces con las vecinas preguntando qué habia pasado. Lo que había pasado, era que unos niños (de estos que, actualmente están protegidos por la ley, por su condición de menores, lo cual les da pie a cometer cualquier tipo de fechoría) habían destrozado TODOS los cristales de la guardería. "Por suerte" fue lo único que pudieron hacer, ¡por lo menos hasta que sean capaces de romper las rejas, claro! Esto suponía que absolutamente todas las aulas, comedores, servicios, y demás salas de las instalaciones estaban cubiertas de cristales. Como es lógico, los niños ese día no pudieron entrar.
Mi lugar de trabajo está a medio minuto de la guardería, y paso por su puerta todos los días (sin contar con que tengo que entrar de todos modos. Entré a preguntar. La situación era penosa. Todas las salas repletas de cristales, pero de estos pequeñitos que, en ocasiones, no se llegan ni a ver. Otros eran tan grandes que daban hasta miedo mirarlos, con forma de cuchillo. Horrible. Y lo más penoso, es que el director me comentó que él sabía perfectamente quienes habían sido (por ciertas amenazas que había recibido días atrás), pero claro, eran menores y no los habían cogido con las "manos en la masa". Como he dicho antes, esto sucedió el martes día 15. Pues bien, ayer, día 17, cuando salí de mi trabajo, la misma historia: las vecinas preguntándome si sabía el número de teléfono del director, que estaban rompiendo de nuevo los cristales (que por otro lado ya habían sido repuestos). Habían llamado a la policía y no acababan de venir. Los llamé yo, de nuevo, mientras que Luismi corría detrás de ellos, en vano, claro porque eran unos cuantos, y estaban dentro. Llegaron dos policías motorizados, vieron a los niños, se dieron dos o tres vueltas por el recinto de la guardería, sin bajarse de sus motos y sin entrar en ella "porque no podían" (¿por qué no podrían? me pregunto yo). El resultado, más cristales rotos; los menores en la calle esperando que vuelvan a reponer los cristales para romperlos de nuevo, y un día menos de guardería (aunque en el fondo esto es lo de menos).
En la conversación que tuve con el director, tambien me comentó, que hacía dos años y medio que no pasaba esto. "Los ataques", han comenzado estas navidades, rompiendo ciento y pico de cristales, y esta semana... Hay muchas cosas que me quedo por no alargar más la entrada, como por ejemplo que las amenazas y ataques han sido provocados por un supuesto balón que se quedó encajado dentro de la guardería, pidiendole estos "angelitos" al director incluso que les pagara el balón, o bien que si no se los devolvía les rompían los cristales... Y cumplieron con sus amenazas... Y todo esto sin meterme, en lo que he insinuado por ahí arriba de la ley del menor y todo eso...
Mi lugar de trabajo está a medio minuto de la guardería, y paso por su puerta todos los días (sin contar con que tengo que entrar de todos modos. Entré a preguntar. La situación era penosa. Todas las salas repletas de cristales, pero de estos pequeñitos que, en ocasiones, no se llegan ni a ver. Otros eran tan grandes que daban hasta miedo mirarlos, con forma de cuchillo. Horrible. Y lo más penoso, es que el director me comentó que él sabía perfectamente quienes habían sido (por ciertas amenazas que había recibido días atrás), pero claro, eran menores y no los habían cogido con las "manos en la masa". Como he dicho antes, esto sucedió el martes día 15. Pues bien, ayer, día 17, cuando salí de mi trabajo, la misma historia: las vecinas preguntándome si sabía el número de teléfono del director, que estaban rompiendo de nuevo los cristales (que por otro lado ya habían sido repuestos). Habían llamado a la policía y no acababan de venir. Los llamé yo, de nuevo, mientras que Luismi corría detrás de ellos, en vano, claro porque eran unos cuantos, y estaban dentro. Llegaron dos policías motorizados, vieron a los niños, se dieron dos o tres vueltas por el recinto de la guardería, sin bajarse de sus motos y sin entrar en ella "porque no podían" (¿por qué no podrían? me pregunto yo). El resultado, más cristales rotos; los menores en la calle esperando que vuelvan a reponer los cristales para romperlos de nuevo, y un día menos de guardería (aunque en el fondo esto es lo de menos).
En la conversación que tuve con el director, tambien me comentó, que hacía dos años y medio que no pasaba esto. "Los ataques", han comenzado estas navidades, rompiendo ciento y pico de cristales, y esta semana... Hay muchas cosas que me quedo por no alargar más la entrada, como por ejemplo que las amenazas y ataques han sido provocados por un supuesto balón que se quedó encajado dentro de la guardería, pidiendole estos "angelitos" al director incluso que les pagara el balón, o bien que si no se los devolvía les rompían los cristales... Y cumplieron con sus amenazas... Y todo esto sin meterme, en lo que he insinuado por ahí arriba de la ley del menor y todo eso...
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